Roque Pardo soñó que nevaba adentro del ómnibus.
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Roque Pardo soñó que nevaba adentro del ómnibus. Aquello era alegría a través de cristales casi ciegos y paisajes de puertas tan angostas que simulaban alfileres con cabeza de ojiva. De repente el ómnibus agarra por Agraciada y se transforma en una hermosa clepsidra de nieve, una de esas esferas que sacuden bolitas blancas en un líquido incomprensible. Cada doblar de esquina la agitación y la nieve que no termina de bajar y ya tiene que subir otra vez, entrando por los pantalones y saliendo por el cuello del gabán de Roque. Y Roque que se convierte en copo artificial, en pelotita presa de la clepsidra hipnótica que rebota por la ciudad y se sacude ante los ojos de los enmascarados. No hace frío en el ómnibus, el tiempo pasa más lento y la vida es gel que lubrica los asientos. Roque mira por la ventanilla y piensa: “estoy soñando que soy ciego y de pronto recupero la vista y miro por la ventanilla y pienso”.




locaporlaluna dijo
Lo único más alentador es "no hace frío en el ómnibus"
ahora
digo yo...
¿habrá que soñar toooodo eso como para obtener este beneficio momentáneo?
cuente Roque cuente
12 Julio 2007 | 03:37 AM