Roque Pardo soñó que había una pierna en la bolsa de los mandados
Roque Pardo soñó que había una pierna en la bolsa de los mandados. Una pierna y también una cabeza calva. Como era un sueño de esos en que el durmiente no sabe que está soñando, la desagradable sorpresa fue cruel y real con él. Pronto se dio cuenta de que el contenido de su bolsa despertaría sospechas entre las autoridades. Entonces decidió que la forma más rápida de escurrir el bulto era dejar aquellos miembros directamente en el hospital. Por suerte estaba cerca del Maciel. De inmediato volvió sobre sus pasos, con el temor de que, al pasar de nuevo frente al almacén, lo llamaran informándole que se había olvidado el monedero. Por ese motivo, dobló antes. Cuando quiso acordar, estaba metido en el medio de la feria de frutas y verduras. Carajo, pensó, hoy es martes. El apretado gentío lo rodeaba, le estrujaba la pierna y la cabeza, que se atoraban constantemente entre los culos y los carritos de las vecinas viejas. Al salir de aquel estanque pantanoso agarró un sobre, metió la cabeza, la pata, y entró en el hospital. Con el sobre debajo del brazo, un poco abultado, tomó un ascensor y se dejó llevar. El último piso era un supermercado. Buscó la sección "Ortopedia" pero sólo veía libros de jardinería y cuadernos de 96 hojas. En ese momento le vinieron ganas de llorar y lloró, pero sin mojar la almohada. Por eso no se despertó hasta mucho más tarde, cuando la sed y las ganas de orinar le trajeron la conciencia del amanecer.
No pudo evitar una escrupulosa revisión de la bolsa de los mandados antes de salir a comprar la leche y el pan.


operadoor dijo
La estructura se parece a la que lleva mi vida
2 Noviembre 2006 | 11:53 PM