La Coctelera

El Jorobadito

12 Septiembre 2006

Roque Pardo despertó una mañana sin poder recordar lo que había soñado.

Roque Pardo despertó una mañana sin poder recordar lo que había soñado, pero con la certeza de que había sido algo maravilloso. Cerró los ojos para evitar que las imágenes se escaparan, sin obtener resultados. Barajó ideas al azar, con la esperanza de que alguna de ellas sirviera como anzuelo para capturar el color y la textura de aquel prodigio onírico, aunque también sin suerte. No obstante, supo, cada vez con mayor intensidad, que el sueño era imprescindible y absoluto. Estimó que las sombras de su mente se habían conjugado milagrosamente en formas reveladoras, aunque sin poder precisar cuáles eran esas formas. Tal vez se refirieran a su pasado uterino o a su demorado encuentro con Dios.
Lo cierto, sin embargo, era que el sueño carecía de contenido. No tuvo despliegue en el tiempo ni color ni textura. Tan sólo consistió en la idea retrospectiva de su existencia.

Ilustración: R. González Fernandez (1985) "Todo se escapa"



servido por Rigoletto 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

A mí me sucede todos los días, con la diferencia de que a la mañana siguiente no lo escribo tan bien
un abrazo Rigoletto

14 Septiembre 2006 | 04:23 AM

marta drooker

marta drooker dijo

Eso de presentar a las ideas como anzuelos... Rigoletto!...Cuando quiere -y veo que es casi, casi siempre- usté es un gran pescador.
Aunque algunos sueños a veces salten del bote.
Hay un abrazo y... a ver.... a ver... sí,sí... también un beso para usté, abominable.

14 Septiembre 2006 | 01:12 PM

Rigoletto

Rigoletto dijo

Gracias. Iba a darles la respuesta más sabia que hubieran recibido, pero también se me ha escapado.
Ay, arriesgada Marta, ¿no teme usté mis poros de viruela?

14 Septiembre 2006 | 05:24 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Rigoletto

El Jorobadito

Montevideo, Uruguay
ver perfil »
contacto »
No muchos lamentan el estrangulamiento de Rigoletto. Durante su piojosa existencia, sin embargo, este ingeniero del betún se dedicó a escribir y recopilar documentos que hoy inspiran lástima y aumentan nuestro desconcierto. He aquí cómo un contrahecho personaje de arrabal, un vendedor de esmeraldas falsificadas, escondía en su guarida inquietantes manuscritos. En estas sucias páginas se reproducen fielmente las absurdas sensiblerías de El Jorobadito.

Suscríbete, oh lector

RIGOLETTO ESTÁ LEYENDO

Louis-Ferdinand Céline
Jack Kerouac
Lucía Borsani
Marosa di Giorgio
Carlos Castaneda

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.



Fotos

Rigoletto todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera