Roque Pardo soñó que volaba
Roque Pardo soñó que volaba. El extraño privilegio fue disfrutado durante una siesta en pleno enero. Este es un sueño común entre la mayoría de los seres, pero Pardo lo tuvo una sola vez en su vida, según consta en el Tomo 447 de sus “Sueños Completos”. La modalidad del vuelo fue poco común, casi no se encuentran referencias similares en enciclopedias y mapas oníricos. No se trata del clásico estilo superman, ni la trillada natación aérea. Roque Pardo –que en realidad era Roque siendo una niña de nueve años- se despegaba del suelo con una inhalación profunda y se elevaba con cada exhalación. El sistema funcionaba como una especie de fuelle. Una vez alcanzada cierta altura, que no sobrepasaba en mucho la del cableado eléctrico, la nena (es decir, el propio Pardo que no era Pardo), con la panza hacia el suelo, se impulsaba con movimientos espasmódicos al estilo de un gusanito. Experimentaba un raro placer, un sentimiento de omnipotencia, de infinita superioridad, combinado con la ansiedad más dolora que jamás tuvo en su corazón.
Después de este sueño Roque Pardo nunca volvió a ser el mismo. Su obsesión por conquistar el fluir del aire y elevarse a su antojo no cesó de perturbarlo. Parado en el minúsculo patio de su casa, trató de imitar la metodología empleada en el sueño. No hubo caso. Luego de ensayar otras alternativas (carrera y salto, lanzamiento desde una silla, extrema concentración en el lugar, batido de brazos) renunció a la frustrante empresa tan sólo por miedo al ridículo, cuando su madre lo llamó a comer.
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N.del E. Se encontró una evocación de este sueño en Cielo Raso, donde se hallara además esta significativa fotografía y los versos que siguen:
Subir y caer.
Caer y subir.
Un destino.
¿Quién ganará?


locaporlaluna dijo
Todo niño jugó a volar y todo adulto persiste en soñar con volar. Pero también, casi todo adulto juega a soñar y sueña con ser niño, donde juega a volar. No sé todavía si todo niño imagina alguna vez que de adulto soñará con jugar, como niño, a volar, pero eso ya es harina de otro costal.
Moraleja: todos a soñar y a volar, que está muy bueno, como este cuento, señor...Rigoletto
saludos
7 Septiembre 2006 | 04:11 AM